jueves, 31 de marzo de 2011

Premios y Castigos: cuando y como


En numerosas ocasiones los padres se ven desbordados ante ciertas conductas de sus hijos y desean castigarles para mostrarles su desacuerdo ante una determinada acción y en otras ocasiones quieren premiarles pero no saben la manera adecuada de hacerlo, planteándose  la siguiente pregunta: ¿Es aconsejable premiar o castigar a los hijos?

Es importante recordar a los padres que los hijos actúan imitando aquellas conductas que ven en su círculo más próximo, y sobre todo en la familia. Por ello, los padres deben ser ejemplo de aquello que prediquen a sus hijos ; tienen que ser  personas respetuosas, educadas y que sobretodo, aprendar a convivir con normas que todos los miembros de la familia deben cumplir. 

Es necesario que los padres intervengan ante aquellas conductas o comportamientos de los hijos que no consideren adecuados, haciéndoles ver lo que está mal de esa acción o comportamiento.

Los padres deben saber que los premios o castigos por sí mismos no son buenos ni malos, todo dependerá del uso que hagamos de ellos y de la funcionalidad que le otorguemos, cuestionándonos: ¿Qué es lo que queremos conseguir?

Los premios se utilizan para reforzar el buen comportamiento o conducta. Éste debe ser inmediato y que se corresponda con lo previamente acordado con el niño. Hay muchos tipos de premios, es mejor evitar aquellos premios basados en lo material y mostrar premios afectivos o que incentiven las buenas conductas como pueden ser: felicitaciones, un abrazo, una salida al parque,etc..

Los castigos se deben utilizar una vez que se agoten las posibilidades de diálogo con el hijo. No se deben utilizar frecuentemente, ya que el castigo no debe la única forma de solución ante una conducta inadecuada. Eso sí, los castigos se deben advertir con antelación y aplicar inmediatamente en el momento en que se produzca el mal comportamiento.

Como conclusión, es siempre recomendable el diálogo y la reflexión con los hijos y hacerles pensar en las consecuencias de sus actitudes o comportamientos antes de aplicar cualquier sanción o castigo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Descubriendo los olores

         A partir de los 2 ó 3 años los niños van desarrollando los sentidos: gusto, tacto, vista, oído y olfato.
Es necesario ayudar a los niños a utilizar el olfato. Se pude enseñar a modo de juego en el que se relacione un olor con un alimento.

        Los padres o educadores pueden seleccionar varios alimentos que tenga un olor característico como pueden ser: cebollas, ajos, limones, especias, canela, chocolate, etc. El juego consistirá en colocar una parte o cantidad del alimento en unos recipientes de plástico y dejar que el niño huela con los ojos tapados con un pañuelo. Se dejará que el niño huela y que diga el alimento que cree que es. Después se dejará que pruebe el alimento para desarrollar el gusto, de esta manera aprenderá a relacionar mejor la percepción de los alimentos con sus sentidos.

         Esta actividad permite que el niño desarrolle, además del gusto, aspectos sensoriales, el uso del lenguaje (al nombrar los alimentos) y que fomente la memoria visual, relacionando el olor a una imagen (en este caso un alimento) visto anteriormente.

Estimulación de los bebés a través de la natación

       Es importante que los bebés  aprendan a nadar lo antes posible, ya que se adaptarán mejor a un medio líquido  al haber estado hace poco en el vientre materno flotando en el líquido amniótico.

La edad recomendada para iniciar la estimulación en el agua es entre los 6- 8 meses. Se trata de fomentar en el bébé el gusto por el agua y que adquieran plena confianza en este medio. 

Los padres son una pieza fundamental en el proceso de aprendizaje, ya que les transmiten confianza y tranquilidad y les ayudan a que se desenvuelvan mejor en el agua.

La natación tiene numerósos beneficios en el desarrollo del niño:

Desarrollo físico:
·        Utilizan la coordinación muscular.
·        Facilita el control postural y el equilibrio.
·         Conocimiento espacial.
·        Aumento de la capacidad del sistema respiratorio.
·        Desarrollan la fuerza.
·        Estimulación del apetito.
·        Relaja al bebé.

Desarrollo psicológico:
·        Sentimiento de independencia.
·        Desarrollo de la confianza en ellos mismos.
·        Mejora del carácter y del comportamiento.

Desarrollo Social:
·        Iniciación para socializarse con otros bebés.
·        Consolidación de los vínculos de afecto con los padres.
·        Fomento del juego compartido junto a otros bebés o niños/as.

Como trabajar el control de esfínteres

       El control de esfínteres es una etapa para los padres de cierta tensión, ya que muchos hijos tardan más de lo que ellos piensan en conseguirlo. 

       La mayoría de los niños consiguen controlar el pis entre los 2 y 3 años. El control nocturno suele producirse más tarde que el diurno (a partir de los 3 años, algunos pueden llegar hasta los 4-5 años), pero esto no quiere decir que no sea normal el que haya algún niño que lo logre antes y sobre todo, que tarde más tiempo.
       
  •   Es importante que los padres trabajen en casa este tema. A continuación, les ofrecemos algunas pautas:
  •   Sensibilizar al niño sobre el tema de control de esfínteres: enseñarle un orinal, para que sirve, etc. Se puede llevar su muñeco preferido o leerle algún cuento relacionado con el tema. Véanse algunos títulos como: Coco y Tula. Buenos hábitos: Mi patito del pipi, Ya he acabado, Un pis
  •   Ser pacientes, que no exista una carga emocional en los padres ni en los hijos.
  •  No comparar con otros niños o con sus hermanos.
  •  Tener una actitud positiva. En el caso de que se haga pis, mantener la calma y actuar con serenidad.
  •  Presentarle rutinas regulares: es aconsejable trabajar con un horario que se ajuste a las necesidades del niño, para que alcance el objetivo deseado.
  • Tenemos que tener en cuenta que los niños a estas edades presentan una atención algo dispersa, pueden atender a nuestras explicaciones sobre el orinal pero también a los dibujos animados que tanto le gustan.

Las rabietas de los niños

Las rabietas son comportamientos de cólera mediante los que el niño manifiesta su incapacidad para obtener algo que desea. 

Los padres no deben asustarse ni ceder  ante una rabieta. Deben saber que son conductas normales en el desarrollo del niño de 1-3 años y la tendencia es que desaparezcan estas conductas hacía los 4 años. Muchas veces los padres se desesperan y no saben cómo actuar. Algunos consejos son:

  • Intentar evitar situaciones frustrantes o que propicien la aparición de rabietas.
  • En determinadas ocasiones dejar elegir a los niños. Por ejemplo: ¿quieres ponerte el abrigo azul o el rojo?
  • Anticipar la respuesta ante una determinada acción en lugar de zanjar inmediatamente la acción que esté realizando en ese momento.
  • Tener en cuenta el temperamento o carácter del niño para limitar las frustraciones. No es lo mismo que el niño sea inquieto y necesite salir a la calle para correr, etc. que el niño tenga un carácter tranquilo y se entretenga jugando en casa.
  • Fijar unas normas o reglas coherentes y estables para que de esta manera el niño conozca sus límites y las normas en casa.

Por último, aclarar a los padres que no atender una rabieta no significa que se rechace al niño o no se le muestre amor, simplemente se trata de retirar la atención y ofrecerla cuando se comporte de manera adecuada. Poco a poco, y manteniendo esta actitud por parte de los padres, estos comportamientos desaparecerán.

Mamá, Papá, ¿Cuando llega el hermanito?


       Queridos mamá y papá:
        La llegada de un hermanito es muy importante y ocasiona grandes cambios, sobre todo para el hijo mayor.
       El recién nacido será la novedad y hará que todas las atenciones y cuidados se centren en el nuevo miembro de la familia. El hermanito mayor, ante este nuevo acontecimiento puede mostrarse celoso, enfadado, desplazado, llegando incluso a realizar regresiones, comportándose como si fuera un bebé también.

       Para intentar que esto no ocurra o por lo menos que cause menores consecuencias se puede hablar al niño durante el embarazo de la llegada del nuevo hermanito y explicarle lo que significa este cambio en su vida. Eso sí, se debe explicar atendiendo al grado de maduración y la edad del niño. Es bueno decirle las consecuencias que tendrá tener un nuevo hermanito: compartir juguetes, ayudar a los padres con el bebé, cuidarlo, etc.

       Una vez que nazca el bebé, es importante repartir la atención a los dos hijos y hacer ver al hijo mayor que es necesario y que tendrá que ayudarlos para cuidar al bebé. Es conveniente mantener su rutina diaria así como sus espacios y pertenencias.

       Pese a estos consejos, los padres deben estar preparados para que su hijo/a manifieste celos hasta que se habitúe a esta nueva situación. Cuando el hermano mayor supere las dificultades de esta nueva etapa se verá beneficiado ante la experiencia de tener un hermanito pequeño, ya que este vínculo, le favorecerá  en las relaciones sociales que establezca con otros niños de su edad.

Evitar la sobreprotección de los hijos

       La tarea de ser padres no es nada fácil. A veces, los padres, con la mejor intención posible protegen en exceso a los hijos sin darse cuenta de que realmente les están haciendo un flaco favor.

       Los padres, muchas veces pecamos de hacer las cosas nosotros mismos y no esperar a que lo hagan ellos, por no perder tiempo. Es muy importante proporcionar el  tiempo necesario a  los niños y también ofrecerles oportunidades para cometer errores, solo de esta manera y tras varios intentos, aprenderán y podrán realizar ellos mismos cualquier tarea adecuada a su edad.

       También, uno de los motivos de la sobreprotección es evitarles que sufran decepciones o dificultades  y por ese motivo los padres se ocupan de todo lo que les puede ocasionar riesgos, con la consecuencia de hacer que nuestros hijos se sientan inútiles o incompetentes y dando lugar, en un futuro a personas adultas con problemas de baja autoestima, frustración, pesimistas, etc.

       Uno de los objetivos fundamentales, como padres, es conseguir que los hijos desarrollen plena autonomía y enseñarles a realizar tareas por sí mismos, sólo así estaremos ayudando a formar personas autónomas, responsables y libres.

Coeducación: Educar en igualdad a niños y niñas

La familia es el núcleo y el principal agente socializador de los niños y las niñas pero a su vez es donde más se puede fomentar o influir en roles o estereotipos tradicionales respecto al papel tradicional asignado al hombre y a la mujer. Las familias deben tener en cuenta una serie de orientaciones para educar de manera igualitaria a niños y niñas:

1.      Predicar con el ejemplo: Es importante que se vea en la familia que el padre o la madre realizan cualquier tarea doméstica. Es aconsejable que toda la familia participe en el reparto de tareas.
2.      Valorar a la persona: Hay que hablar con los hijos de lo importante que es respetar a la persona como tal y que la riqueza de las personas nunca vendrá determinada por su condición sexual.
3.      “Los chicos no lloran”: La expresión de los sentimientos es una cuestión de personalidad, independientemente de que se trate de un niño/ hombre o una niña/ mujer.
4.      Evitar el lenguaje sexista.
5.      Gustos o intereses personales: La familia debe fomentar los gustos, intereses, las prácticas de actividades sin hacer distinciones en cuanto al sexo.
6.       Medios de comunicación: Es aconsejable que la familia se siente junto a sus hijos para ver la televisión. Algunos anuncios publicitarios suelen encasillar al hombre y a la mujer en los roles asignados tradicionalmente. Los padres y educadores deben fomentar una actitud crítica y responsable a la hora de ver televisión.

La importancia del juego en familia

El juego para los niños es una necesidad que forma parte de su proceso de aprendizaje. Profesionales del mundo educativo recalcan la importancia que tiene que los padres dediquen  tiempo a jugar con sus hijos. Algunos consejos son los siguientes:

  • No recurrir siempre a las películas de dibujos animados y a los videojuegos.
  • Intentar reinventar espacios cotidianos para utilizarlos como espacios para jugar en familia.
  • Realizar actividades en casa como cantar canciones en familia, jugar a preguntas y respuestas, organizar gymkhanas, buscar objetos perdidos por la casa, etc.
  • Cocinar recetas sencillas juntos, por ejemplo: galletas, tartas, etc.
  • Intercambiar los papeles al jugar. Es decir; que los niños elaboren juegos para los padres y al revés.

Un juguete para cada edad

A la hora de  comprar un juguete para nuestros hijos tenemos que asegurarnos de que el juguete sea seguro y que fomenten valores positivos en los pequeños.
Los juguetes se deben adaptar a la edad del menor y tienen que estar etiquetados con la marca de homologación europea CE, evitando aquellos juguetes de piezas pequeñas, fabricados con material PVC, que pueden ser tóxicos y peligrosos para los niños y niñas.
Algunas recomendaciones para la elección del juguete según la edad son las siguientes:
  •  De 0-6 meses: Los niños a esta edad siguen con la mirada el movimiento y empiezan a descubrir su cuerpo. Empiezan a identificar formas y colores. Agarran objetos con precisión y los agitan. Juguetes: móviles de cuna, sonajeros, mordedores, arcos de actividades, peluches blanditos y sencillos, con sonidos, texturas, colores vivos, etc.
  • De 6-12 meses: Comienzan a tener mayor autonomía y dominar movimientos. Reconocen voces y pronuncian algunas palabras (papá, mamá...). Exploran objetos. Se comienzan a sentar solos. Comienza el gateo y la exploración del entorno. Descubren la causa-efecto y el factor sorpresa. Juguetes: objetos que rueden, juegos de encaje o construcción sencillos, juguetes con sonidos, texturas, tentensolos, juegos a la hora del baño, mantitas de tela, libros sencillos de cartón, tela o foam.
  • De 12-18 meses: Aprenden a saltar, subir escaleras, desplazarse, aprenden a andar. Entienden más y amplían su vocabulario. Refuerzo de la personalidad y el sentido de la propiedad. Relaciones con iguales. Adquieren primeros hábitos y necesitan su espacio de juego. Juguetes: Juguetes con sonidos, texturas, juegos para encajar y apilar, encajables de tela blanditos y de madera, libros, pintura de dedos, balancines, triciclos y correpasillos, etc.
  • De 18- 24 meses: Consiguen dominar el equilibrio. Hablan y tienen comprensión. Juegan y se relacionan con otros niños. Coordinan la coordinación óculo-manual. Practican el juego simbólico. Muestran gran interés hacía el mundo animal. Disfrutan con las manualidades y la música. Juguetes: juegos de expresión plástica, pizarras, pinturas, peluches y animalitos, instrumentos musicales básicos, etc.
  • De 2-3 años: Corren y dominan más su cuerpo. Toman conciencia del sentido de peligro. Desarrollan el juego simbólico. Se ponen en el lugar del otro. Aprenden a aceptar normas. Reproducen los roles de los adultos. Juguetes: libros para pintar, encajables complejos, juegos de construcción, puzles, muñecas, pelotas blandas, juguetes de imitación (cocinitas), pasta para modelar, circuitos de coches, etc.
  • De 3-6 años: Actividades en familia. Comienzan a preguntar buscando la explicación de las cosas, definición de sus gustos personales, manifestación del estado de ánimo. Adquieren hábitos de orden y cuidado de sus pertenencias. Juguetes: Patines, triciclos, puzles, pizarras, plastilina, libros, marionetas, disfraces, manualidades, juegos de imitación, de mesa, etc.
  • De 6-8 años: Curiosidad por todo lo  que les rodea. Las funciones intelectuales están en pleno rendimiento (leer, escribir, operaciones matemáticas simples, etc). Realizan actividades en grupo. Los juegos motrices son muy importante en estas edades. Motivación por los deportes. Iniciación al coleccionismo. Juguetes: juguetes relacionados con el deporte, bicicletas, juegos de precisión, libros, juegos para aprender idiomas, canicas, juegos de experimentos, juegos de mesa, etc.
  • Más de 8 años: Mayor individualismo. Disfrutan de los juegos al aire libre. Gran atracción por los videojuegos y nuevas tecnologías. Empiezan a tener su propia pandilla de amigos. Juguetes: Juegos de estrategia y reflexión, mecanos, construcciones, maquetas complejas.

Los Beneficios Del SPA Durante El Embarazo

Normalmente se piensa que los spa no son aconsejables para las embarazadas. Algunos factores como el aumento de la temperatura corporal gracias a los diferentes tratamientos pueden hacer que el proceso del embarazo corra peligro. Ahora bien, hay balnearios y centros especializados que ofrecen una serie de tratamientos especiales que sí se pueden realizar en esta etapa y que, además, están aconsejados.
Masajes, tratamientos faciales o baños tibios son totalmente compatibles con la gestación. De hecho, los masajes corporales, especialmente en la zona de las piernas, ayudan a eliminar los líquidos que durante la etapa se acumulan en esta zona.
Es importante realizar una consulta con su equipo médico para determinar las condiciones del tratamiento teniendo en cuenta las dolencias o preocupaciones de la futura madre. La utilización del spa durante el periodo del embarazo es segura siempre que se respeten una serie de indicaciones tanto por la seguridad de la madre como por la del bebé.
Los tratamientos depilatorios siempre que no utilicen productos químicos o decolorantes son seguros aunque la piel puede estar más sensible y por lo tanto el dolor se agudiza. Los tratamientos faciales tampoco tienen ninguna contraindicación pero hay que tener en cuenta que la piel en el periodo del embarazo se hace más sensible por lo que los tratamientos tendrán que ir enfocados en esa línea. Los tratamientos corporales con calor sí pueden generar peligros para el proceso ya que aumenta la temperatura corporal y la tensión arterial de la mamá. Las saunas o baños de vapor quedan totalmente prohibidos en el periodo de gestación.
Hay diferentes tratamientos beneficiosos que  inciden en la hidratación de la piel (más sensible en este periodo) pero sobre todo favorecen la relajación física y emocional. Esto contribuye a la estabilización de las hormonas y las molestas alteraciones anímicas que aparecen durante todo el embarazo.